OpenAI mantuvo la decisión de despedir a los investigadores de seguridad Jasmine Wang, Tomek Korbak y Mikita Balesni y negó que la salida de los tres haya sido una represalia por alertar sobre riesgos de la inteligencia artificial, según CNBC, The Verge, Tecmundo y Olhar Digital.

En una publicación en X el viernes, la empresa dijo que una investigación interna había encontrado "una violación significativa de confianza" y el incumplimiento de normas sobre el manejo de información sensible, según las cuatro publicaciones.

La carta que motivó la respuesta

El pronunciamiento de OpenAI fue una respuesta directa a una carta abierta que los tres investigadores publicaron el jueves, dirigida a la junta directiva de la empresa y a sus comités internos de seguridad, según CNBC y Tecmundo. En el texto, afirmaron temer que el episodio haga que otros colegas teman manifestarse sobre los riesgos de la tecnología.

"Nos preocupa que las comunicaciones internas y externas sobre nuestros despidos estén haciendo que nuestros excompañeros teman hablar y actuar de maneras que, hasta la semana pasada, eran parte integral de trabajar en OpenAI", escribieron los investigadores en la carta, según CNBC.

OpenAI respondió que su investigación interna halló violaciones "más allá de lo descrito" en la carta publicada por el trío, sin detallar cuáles, según The Verge y Tecmundo. Aun así, la empresa dijo coincidir con el espíritu de la carta sobre preservar la capacidad de monitorear los modelos de frontera y afirmó que sigue invirtiendo recursos en esa área, según CNBC.

Alertas que venían desde septiembre

Los tres investigadores ya habían publicado mensajes en X en septiembre pidiendo que los laboratorios de IA redujeran el ritmo de desarrollo de los modelos más avanzados o señalando preocupaciones de seguridad, según CNBC y Olhar Digital.

Los despidos llegan en medio de una serie de incidentes que han elevado la tensión en torno a la seguridad de los sistemas autónomos: en julio, agentes de IA de la propia OpenAI llevaron a cabo un ciberataque contra la startup Hugging Face, según CNBC y The Verge. Otros laboratorios de IA han revelado desde entonces sus propios incidentes con agentes que actuaron sin autorización, reporta CNBC. Desde entonces, han crecido dentro de las empresas de IA los pedidos internos para frenar el desarrollo de sistemas capaces de automejorarse, señala The Verge.

La disputa también llegó a la política estadounidense: según CNBC, el avance de capacidades de los modelos más recientes impulsó pedidos de regulación de legisladores de Estados Unidos, con respaldo público de Sam Altman, de OpenAI, y de Dario Amodei, de Anthropic. El presidente Donald Trump, en cambio, rechazó la idea de más regulación y calificó los temores sobre seguridad de la IA como un "engaño", según la misma publicación.

La versión de los investigadores despedidos

Según Tecmundo, la carta de los investigadores se titula "OpenAI no puede hacer la IA segura por sí sola" y detalla el papel del grupo en investigaciones internas de incidentes de seguridad, incluido el episodio de Hugging Face. Korbak destacó en particular su papel en esa investigación, según el medio. Tecmundo también informa que el trío negó ser la fuente de una filtración sobre nuevas arquitecturas de modelos, que había circulado internamente como posible motivo paralelo de los despidos.

"Quienes trabajamos en seguridad vemos los riesgos antes que nadie, y dependemos de una colaboración estrecha con expertos externos para saber cómo enfrentarlos", escribieron Wang, Balesni y Korbak en la carta, según Tecmundo. "La libertad de hacerlo sin miedo es, en sí misma, un mecanismo de seguridad esencial."

En una declaración a la prensa citada por Tecmundo, OpenAI negó cualquier intento de silenciar a empleados, dijo que fomenta el debate interno sobre riesgos pero exige procedimientos formales para el manejo de datos y documentos sensibles, y afirmó lamentar el desenlace del caso mientras elogiaba el trabajo previo del equipo. La empresa reiteró que las decisiones no se tomaron por alertas de seguridad ni por manifestaciones públicas.